Jueves, 27 de julio de 2017
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¡Sí, grandes artistas!

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El alumnado de 6º de primaria del C.E.I.P. San José Obrero de Jerez de la Frontera demostró, con su exposición sobre Fernando Botero en el Museo Arqueológico, que son auténticos artistas. Ellos mismos nos lo cuentan como auténticos reporteros de EL GANCHO:

Todo empezó en 3º. La seño afirmó:”Dentro de cada uno de vosotros se esconde un artista; debéis y podéis encontrarlo. Ya en 4º, nos comunicó que “la pintura era poesía muda que había que aprender a leer…, que comenzaríamos con Picasso, conoceríamos su vida y aprenderíamos también a interpretar su obra y su visión del arte”. En esta nuestra primera Exposición decoramos las dos clases con más de cien obras que abarcaban sus distintas épocas. Luego, continuamos con Gauguin, Leonid Afremov, Akzhana Abdalieva… , hasta llegar a sexto, curso en el que hemos culminado nuestra E. Artística homenajeando a este “Gigante de Gigantes” llamado Fernando Botero.
Gloria Rodríguez Valderas

El día que nuestra seño nos propuso trabajar en Plástica las pinturas de Botero, tras un trabajo de “Alimentación y Salud”, pensé “¡La hemos liado, imposible pintar tantas figuritas rechonchas! …Y dudé si haría un buen trabajo. Pero a medida que íbamos avanzando, junto con la ilusión y confianza que me transmitía mi tutora y los buenos consejos de mis padres, vi finalizado un trabajo genial. A mi seño le encantó el “Pie de Cristo” de la colección Viacrucis. Ella me enseñó a ver que el azul también estaba presente en la piel humana. Y nada igual a la felicidad y el orgullo de ver nuestras obras expuestas en un Museo para ser visitadas por colegios y público en general.
Arturo Thor Vallano Barbecho.

Al principio algunos alumnos pensamos que esta pintura no nos gustaba mucho porque solo veíamos gordos. Nuestra vista no se fijó en nada más. La seño nos propuso investigar primero al hombre, su vida; posteriormente conocimos al pintor más culto de la Historia del Arte y un estilo único y novedoso (volúmenes exagerados, colores brillantes y en perfecta armonía, perspectiva invasiva, mucho humor, temática muy variada, denuncias sociales…). Nuestra opinión iba cambiando a medida que íbamos educando nuestros ojos y aprendíamos a leer sus obras: “qué hambre de espacio”, “qué manía de hincharlo todo”,”¡cómo deforma la realidad!”, “qué colores tan bonitos y llamativos”, “qué divertido”, “cuántos detalles e imaginación”… Al final, esta Exposición de Botero nos cambió el modo de ver su pintura y acabó conquistándonos a todos.
Rafael Gil Ranea

La pintura de Fernando Botero al principio no la entiendes , y te burlas de ella. Pero la seño nos enseñó a ver, a observar, y educó nuestros ojos. Descubrimos que no solo las personas eran “gordas” sino que también todo estaba inflado (animales, flores, frutas, objetos…) . ¡Es que estas personas no tenían hambre de alimentos! ¡Solo querían espacio, mucho espacio, ocupar gran parte del lienzo!! Y fijamos nuestra atención en el volumen, en cómo conseguirlo. Había que intentarlo. Ella nos explicó siempre que no había que tener miedo a manchar el papel, pues lo peor que nos podía pasar era empezar de nuevo.
Lucía Rosado González

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Aparte de figuras gordas, notábamos algo raro en las obras de Botero, pero no sabíamos qué. “Educa tus ojos”, “aprende a ver”, nos decía nuestra maestra. Y con su ayuda descubrimos que la mayoría de los rostros de los distintos personajes no tenían vida, que eran como zombis que nos miraban con ojos sin expresión, con una mirada casi estrábica y perdida en el horizonte como las figuras del arte egipcio, con un corazón que parecía no latir y unos pulmones sin respiración…¿Qué pretende Botero con ello? Muy fácil : quiere que fijemos nuestra atención solo en el volumen, en las formas y en el color; y no en los sentimiento; por eso, los oculta.¡ Ojalá un día nuestra sonrisa pueda darles algo de vida!
Gabriel Fabregat Barragá

Botero es un pintor figurativo principalmente. Sus figuras , como globos llenos de aire, no nos parecían atractivas en un principio, pero para algunos sí parecían sencillas . “Había que rellenar solo espacio”, pensábamos. No caímos en los rostros de los diversos y variados personajes ni en cuadros en los que aparecían grupos de personas enteros. ¡Bocas y ojos muy pequeñitos con ceras de punta redondeada! ¡Imposible en tamaño A3! Junto a las ceras blandas tuvimos que hacer uso de finos pinceles y utilizar pintura acrílica. Cuando estaban acabados, los sellábamos pulverizándolos con laca extrafuerte. Así ya no manchaban y se conseguía un brillo que les daba mucha más calidad. ¡Resultaban preciosos, como pintados al óleo!
Tomás Manjón Terroba

La seño Conchi nos enseñó a ver la belleza del mundo que nos pinta Botero, incluso en aquello que nos pudiese parecer feo. Con este trabajo no solo hemos adquirido conocimientos de arte y habilidades para la pintura sino que también hemos ganado en sentimientos y emociones positivas, que fueron las razones más importantes para seguir adelante. Lo descubrí el día que vi mi cuadro “Familia con bizca” colgado en la pared de mi clase, junté mis manos a la altura del pecho, entrelacé mis dedos y, llena de emoción, exclamé: “¡Qué bonito!”. Después, quería hacer otro, y otro…¡Estaba supermotivada!
Patricia Ruiz Valiente

Al principio tardé mucho tiempo en acabar mi primera obra. La elección del cuadro era libre, pero no se podía repetir si ya estaba elegida por otro compañero. Creo que “Militar “no fue la elección más adecuada, y no me sentí muy motivado. La seño me lo hizo ver.“Debes amar tu obra”. Posteriormente, me pensé muy bien cuál seleccionar. “Santa Teresita del Niño Jesús” y “Cardenal” me quedaron preciosas. Al terminar el segundo cuadro, dije:”¡Qué bueno! Ahora elegiré otro más difícil”.
Juan Jesús Jaén Gilabert

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Se trataba de superar retos , sin miedos, porque según nuestra seño todo tiene arreglo, y más en pintura. Lo que más me gustó fue el trabajo en grupo. Éramos un equipo. Todos nos animábamos. Si a uno de nosotros no nos salía algo , acudía la señorita o compañeros con más aptitudes y nos ayudaban. Así también aprendíamos de ellos, ganábamos confianza y nadie se echaba atrás. Algunos se quedaban a veces en los recreos para poder practicar más.
Paula Sánchez Díaz

Me gustan las corridas de toros y he asistido a una escuela de tauromaquia. Por eso puedo decir que la colección “La corrida y el flamenco” de Botero es una auténtica y fiel narración de todos los momentos que se viven en un día de toros: el paseíllo, el arrastre, pases, pica… hasta la cogida y muerte de un torero al final de la tarde. También todos los personajes que intervienen: toros, toreros, banderilleros, peones de brega, alguaciles, público…Cuando pintaba, me sentía uno de ellos, lidiando dentro del espacio curvo de la plaza. Creo que fue la colección más difícil de colorear por la variedad de personajes y sus trajes, y la dificultad de plasmar la figura del toro. A ella nos apuntamos solo los niños porque las niñas…¡ solo una!
Samuel García Sánchez

La colección “El circo” fue la que más nos gustaba y la que primero elegimos. Nos atraían los trapecistas, los contorsionistas, los equilibristas, los domadores, los malabaristas…¡Eran cuerpos muy voluminosos y elásticos, y con ropa muy llamativa! ¡Fantásticos para ser pintados! Los niños se apuntaron más a las obras en las que aparecían animales salvajes, domadores con tigres, elefantes… Cuando un compañero pintó un caballo, gritó: “¡si se parece a los de un carrusel de feria!” Y era verdad. La grabación que guiaba esta exposición fue fantástica porque Marina Sánchez la explicó con mucho sentimiento y emoción. Sin embargo, las caras contrastaban con la vivacidad de los movimientos. Se dice que nadie como Botero ha sabido reflejar jamás la tristeza de estos personajes ambulantes.
Auxiliadora Gómez Luque

Me encantó la colección “Bailarines de Tango”, con esas parejas voluptuosas tan pegaditas a sus cuerpos y unidas a sus manos de juguete, aparecían mujeres de enormes nalgas con pies muy pequeñitos; rostros voluminosos con ojos minúsculos, pero apasionadamente cerrados…Detalles como colillas de cigarrillos en el suelo, botellas vacías, luces nocturnas… adornaban un ambiente y escenario que me atraía mucho porque me encanta bailar; a ellos acompañaba otra colección, la de “Músicos”. Eran orquestas con instrumentos sin cuerdas porque Botero tampoco nos quiere transmitir el sonido, solo la forma del instrumento. Luego grabamos esta colección y conocí por primera vez los tangos de Gardel (Caminito, Volver y Melodías de arrabal) .¡Genial!
Ángela Durán Perdigones

En la colección “Escenas de familia” aprendimos a ver dos grupos; por un lado, retratos de gente sencilla en su casa, en el parque… con sus juguetes, periódicos, alacenas, animales de compañía… Todos ellos desempeñando un rol significativo y con la misma importancia, incluso la mascota se ve un miembro importante dentro de la familia. Sus rostros no reflejan emoción alguna, se preparaban simplemente para que les echen una foto. Por otro lado, Botero también retrata a las clases poderosas (al presidente autoritario y sus aliados, a militares, al clero…) con todo su lujo y pomposidad. Parece que se burla de ellos, pero al final los ama.
Rafaela Gómez Luque

En la colección “Escenas de familia” incluimos también tres miembros muy importantes: “La viuda”, “Pedro” y “La abuela”. Los dos primeros han influido bastante en toda su obra. La viuda hace referencia a su madre, ya que Botero quedó huérfano siendo un niño de tres o cuatro añitos, y este hecho le dejó un vacío inmenso. “Pedro” es sul hijo de cuatro años que murió en un accidente de tráfico en Madrid. “La abuela” la utilizamos para homenajear a todas las nuestras. A ellas les dedicamos dos poesías, “A mi abuelita del cielo” y “A mi abuelita del alma”, poesías que también aparecían en la exposición y que emocionó mucho a las abuelas que pudieron leerlas.
Lourdes Capote Mendoza

Botero da mucha importancia a la familia en todas sus colecciones. Si nos fijamos bien, la mujer aparece muchísimas veces pintada de espaldas ( en el baile de tangos, en familia de circo, en familia gitana, en escenas de familia…). Investigamos qué significado tenía y llegamos a la conclusión de que Botero da muchísima importancia a la mujer, la considera el centro del Universo, como si a su alrededor girase todo…Por eso creemos que la pinta así.
Álvaro García Fernández

Me gusta pintar bodegones. Realicé tres “Cumpleaños feliz”, “Naranjas y cafetera” y “Bodegón con cafetera azul”. Me di cuenta que la pintura de Botero es muy comestible, aparecen muchas frutas de su tierra natal y los alimentos casi siempre ya han sido medio consumidos. Si se trata de una comida, es la hora del café ( como en la obra “El comedor”) o la de la siesta (en sus “pic-nic”).
Patricia Ferro Rodríguez

Botero también pinta escenas de su país y de las experiencias que vivió durante su infancia. En sus obras podemos ver los pueblos, la arquitectura colonial y los paisajes y frutas de su tierra natal. En su colección “La calle” (dos pintados por Lourdes Capote y otro por Ana Cobacho) podemos ver a gente amable (que saluda y se quita el sombrero ante la presencia femenina), pacífica, generosa, religiosa (el cura con sotana larga aparece muy a menudo). Sin embargo, Botero piensa que el Medellín de hoy en día, reflejado en “El dolor de Colombia”, no se parece en nada al de su infancia, todo ello como producto de la ignorancia que vive su país y que le lleva al tráfico de drogas, crímenes…. ¡Qué pena más grande!
Ana Cobacho de Alcántara

Un día vino Tele 8 Jerez y grabó nuestro trabajo. ¡Salimos en la tele! Hablamos de nuestras pinturas y anunciamos nuestra próxima Exposición en una Sala del Museo Arqueológico de Jerez. Luego nos entrevistaron en la radio (Onda Cero Jerez,, Canal Sur Radio y Onda Jerez Radio). Cada una le dio un enfoque distinto, pero muy valioso. Y el día de la Inauguración, junto con la Delegada de Educación, el Delegado de Cultura y Fiestas, la Delegada Provincial, la asesora del CEP y varios inspectores de Educación, fuimos grabados por Canal Sur TV. Al día siguiente, volvimos a salir en TV y en la prensa. Este proyecto fue solicitado por el CEP para incluirlo en “Buenas Prácticas Educativas”. Fue una experiencia inolvidable que no todos los niños pueden vivir a nuestra edad. Nuestro sueño se había hecho realidad.
Marina Sánchez García

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Al principio, cuando la seño nos mostraba las obras de Botero en la pizarra digital, no reconocíamos que él aparecía en muchas de ellas. A medida que el trabajo iba avanzando fuimos descubriéndolo sin que nadie nos lo tuviera que decir. Así vimos que aparecía sentado y cortándole el pelo en “Peluquero”, en “El día de mi primera comunión”, en “Autorretrato” de torero, como pintor retratando a “La familia presidencial” (al igual que en las Meninas de Velázquez), señalando la escena en “El beso de la traición”… Es verdad la primera “Frase de la semana” que nos puso la seño en 3º para trabajar: “La observación es uno de los primeros aprendizajes”.
Enrique Aúcha Flores

Nuestra maestra nos había explicado que la pintura también es un medio de comunicación que sirve para dar testimonio de los horrores de la guerra, de las injusticias sociales, de la violación de los derechos humanos…Ya conocíamos el “Guernica” de Picasso y “Los Fusilamientos del 3 de Mayo “ de Velázquez. Con Botero hemos aprendido “El dolor de Colombia”, de su querida tierra, enfrentada por ideologías políticas, por el tráfico de drogas, la mafia… y “Las torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib”, las salvajadas que sufrieron muchos iraquíes en manos de soldados estadounidenses . Esta colección no fue atractiva para nosotros. No nos gustaba nada, pero entendimos el mensaje de tomar conciencia de estos hechos para que no se vuelvan a repetir y trabajar en la recuperación de la paz.
Ángel Gómez Luque

En “El desfile” tuve que reflejar una matanza colectiva, una serie interminable de muertos que son llevados en sus ataúdes por los supervivientes al cementerio de un lacerado pueblo, sumidos en el espanto y en un enorme dolor. Botero no quiere vivir de espaldas a estos asesinatos colectivos que sufre su país en pueblos en donde los que mandan aplican la justicia a su manera y según sus intereses. Los que viven deben abandonar su único patrimonio familiar, sus campos, y emigrar a la ciudad y buscar un futuro incierto. Esta obra fue muy complicada de pintar por la cantidad de ataúdes y diversos personajes que van desde los primeros planos disminuyendo de tamaño según se alejan en la distancia. La seño me la propuso a mí porque, a pesar del tema, la veía muy original y no apta para todos. Ella dice que tengo madera de artista y, en verdad, me gusta mucho pintar y se me da muy bien. Fue un reto que logré alcanzar. Finalizada la Exposición, se la regalé.
Alejandra Rivera Hurtado

Lo que más nos llamó la atención de la Colección “Torturas de Abu Ghraib” es que Botero no pintaba mucho a los soldados norteamericanos, solo sus brazos o sus piernas, con sus guantes y botas verdes infligiendo torturas inhumanas a los presos iraquíes. Le debió parecer más impactante. Pienso que debió sentirse muy triste cuando pintaba todos estos horrores y sufrimientos. En esta colección los rostros sí reflejan el dolor. Cuando la grabamos junto a “El dolor de Colombia” pusimos dos canciones, una de Ana Belén (“Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente..”) y otra de Antonio Flores (“No dudaría”).
Miguel Reguera Rincón
La colección Viacrucis de Botero es muy moderna y de gran colorido. Refleja los recorridos y sufrimientos de Cristo desde que es capturado hasta su crucifixión y descendimiento, pero en lugares y con personajes actuales. De fondo pueden aparecer los rascacielos de Nueva York o el suelo empedrado de algún pueblo de su tierra natal. Pinta relojes en muñecas, que en aquella época no existían, los romanos son sustituidos por guardias civiles u otros personajes de nuestra época. En “El Beso de la traición” aparece Botero señalando la escena en la que Judas (de color verde) besa a su Señor. Observé que siempre pinta a Cristo con un clavo en cada pie y en las procesiones de Jerez yo veo que un pie posa sobre el otro con uno solo clavo.
Ana Barrera Benítez

Pintar las obras de Botero fue también muy divertido. En ellas aparecen jugadores de cartas haciendo trampas, caras infladas con una lengua, boca u ojos muy chiquititos, vellos en axilas, manos o dedos, traseros exagerados, un cura bizco con paraguas o a una familia de bizcas, enanos divertidos, jardineras de clase social alta con rastrillos , palas, mangueras, pero con trajes lujosos, guantes de encajes, collares de perlas, tacones…, un obispo del Vaticano tumbado en una bañera,…¡A nadie se le había ocurrido pintar todo esto antes! Él dice que lo hace con mucho respeto, solo quiere hacernos ver que hay belleza incluso en la fealdad! ¡Bravo, Botero, por poner humor en tu arte, tanto que, muchas veces, se presta a la risa!
María Martín González

Durante las clases de Artística también pude comprobar lo relajante que es pintar. Nuestra profesora siempre nos dijo que la pintura y el arte en general son formas de meditar, de descansar la mente, de olvidarse de temores, enfados, problemas… y de entrar en una paz interior en la que nada ni nadie te puede dañar y en la que pueden surgir, como relámpagos, ideas que desarrollan nuestra imaginación y creatividad. Y en esta paz aprendí a pintar sin miedos, a meterme dentro del cuadro como un personaje o un objeto más, y a ver detalles que con el ruido de la mente antes no sabía apreciar.
Fernando Marín Román
…Y nuestras obras iban tapizando las paredes de las dos clases. Cuando entrabas en ellas, lo primero que llamaba la atención eran los colores tan fuertes, brillantes, llamativos y con mucho contraste, incluso en colecciones tristes como “El dolor de Colombia”, “Torturas de Abu Ghraib” o “Viacrucis”. No importaba que un perro se viera rojo, las caras de colores diferentes o un Cristo verde… ¡Los cuadros se veían muy bonitos! Nos transmitían mucha alegría y los empezamos a amar, incluso hasta nos entraban ganas de darles un beso! ¡Los colores de la pintura de Botero nos habían conquistado!
Marta González Muñoz

Al cabo de semanas de intentos, experimentos… comprobamos que los cuadros nos iban saliendo mejor y nos iban gustando cada día más. La seño nos enseñaba a ver cosas nuevas y le surgió la idea de hacer una Exposición para recaudar fondos para el Viaje de Fin de Curso , pidiendo un pequeño donativo a todos los asistentes. ¡Era una ilusión más para esforzarnos y seguir adelante!. Había que encontrar un local amplio y luminoso, elaborar un slogan (“FERNANDO BOTERO: EL ARTISTA DEL HERMOSO UNIVERSO HINCHADO”), un folleto y un mural que nos anunciase. Se lo comunicó al director del Centro, a nuestros padres…Y, como en Fuenteovejuna, ¡todos a una!
Luis Jiménez Gallo

…Y fuimos admirando tanto al pintor que, un día sin apenas darnos cuenta, teníamos ya más de 150 reproducciones pictóricas. Y el local estaba sin asignar . ¿Y qué local acogería tantas obras? El Colegio envió el proyecto a Educación, se concertó una cita con el Delegado de Cultura y Fiestas y un técnico. Acudieron nuestro director, el presidente de la AMPA de nuestro cole San José Obrero de Jerez, dos madres y la seño Conchi. Ella expuso el Proyecto y gustó tanto que nos concedieron la Sala Julián Cuadra del Museo Arqueológico de Jerez. ¡Lo habíamos conseguido! Solo faltaba contactar con Fernando Botero para anunciarle nuestro homenaje e invitarle a la Inauguración.
Miguel Ángel García Soto

La seño, el colegio y los padres se volcaron y colaboraron al máximo en esta Exposición. Un amigo de la seño pintó a pastel la cara de Botero con dos bailarines de fondo y “La abuela”; mi padre, al óleo, otro cuadro grande ,”Orquesta de tango”. Quedaron preciosos. Un padre nos imprimió gratis los carteles y todos los títulos de las obras; otra madre, los folletos (cerca de quinientos);otro, los textos escritos que acompañaban a cada colección…Las madres se reunían para volver a enmarcar cuadros que se habían estropeado por la humedad, recortar y pegar títulos, repartir folletos e invitaciones por los colegios…, trasladar las obras al Museo y colgarlos junto con la seño. El Presidente de la AMPA se encargó de la megafonía … ¡En equipo todos salimos ganando!
Olga María Gómez Pérez

Solo nos faltaba contactar con Fernado Botero. Localizamos su facebbok y le comunicamos nuestro trabajo, nuestra admiración y nuestro propósito de invitarle a la Inauguración de esta Exposición en su honor. Dos alumnos y la seño le escribieron cartas muy emotivas. Algunas madres se pusieron en contacto con el Museo de Antioquía enviándoles información. Pero hasta la fecha no hemos recibido respuesta alguna. Entendemos que tiene una edad avanzada, que viaja mucho… Y todo no puede ser. Solo deseamos que algún día, de alguna forma, pueda conocer nuestro trabajo porque no tenemos conocimiento de que nadie haya realizado un trabajo así, tan extenso, sobre su obra. Su presencia hubiera sido lo más grande que nos pudiese haber ocurrido. Cada día, ilusionados, esperábamos una respuesta suya. ¡Todavía no hemos perdido la esperanza!
Roberto Ramírez Guerra

Nunca hubiera pensado que con 11 añitos dibujar, pintar y exponer al público fuera tan gratificante y maravilloso, aparte de descubrir a este magnífico pintor. Cuando miro las obras ya no veo a gordos, sino a personas normales. Mi vista se ha acostumbrado a esta realidad que Botero ha deformado con gran sentido del humor, tanto en tamaños como en colores. Ya no es aquello que yo veía en un principio. Comprobé que la realidad es subjetiva y cada uno la ve e interpreta a su manera. Debo darle las gracias a nuestra profesora Conchi, sin ella no hubiera sido posible tanto aprendizaje de conocimientos, técnicas y sentimientos.
Alberto Luna Becerro

Botero nos ha enseñado a combinar en armonía los colores sin importarnos si se ven en el mundo real o no porque lo importante es que el cuadro se vea bonito; también que podemos deformar la realidad a nuestro antojo según en lo que queramos fijar nuestra atención y que para él fue el volumen, se atrevió a inflar obras clásicas de la historia del arte, a utilizar una perspectiva hacia afuera para invadir nuestro espacio y meternos dentro del cuadro, a tener sentido del humor pero sin ninguna intención de burla, a no transmitir sentimientos ni sonidos, solo formas y colores bellos, a acercarnos a un arte “casi comestible”, como dice él.
Julia Juárez Veregas

“Cuando vi nuestras obras expuestas en el Museo, no vi solamente 150 cuadros. Vi también a 53 alumnos junto a nuestra tutora de E. Artística durante cuatro años de continuo aprendizaje y superación; vi horas, días, semanas, meses de mucho esfuerzo, observación, experimentos, fracasos, frustraciones… seguidos de momentos de puro gozo, mucha creatividad y belleza, ilusión, compañerismo y metas cumplidas que a veces parecían no llegar. Estas 150 reproducciones de Botero eran también nuestras porque en ellas no solo brillaba el arte de Botero, sino que también brillaba nuestro trabajo. Yo veía un trozo de nuestro corazón, una parte de nuestras almas y unos momentos inolvidables que quedaron grabados para siempre en El libro de la Vida de cada uno de nosotros. Ojalá los asistentes al Museo también lo supieran apreciar”.
Guillermo Tenney Díaz