Miércoles, 19 de septiembre de 2018
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¡Una cremá atípica!

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La famosa cremá del 19 de marzo que pone el colofón final a las Fallas de Valencia, tuvo un protagonista bastante inoportuno. Si durante toda la semana la lluvia, nunca mejor dicho, había aguado la fiesta, en esta ocasión fue el viento el que hizo que los bomberos se tuvieran que esforzar a tope para controlar las llamas de todas las Fallas.

Las rachas de viento de hasta 70 kilómetros hizo que algunos de los 700 monumentos que tenían que acabar bajo el fuego, lo hicieran con unos horarios totalmente distintos a los planificados, ya que eran considerados de alto riesgo y los bomberos no daban abasto. Incluso en algunas fallas se tomó la decisión de hacer una cremà conjunta del monumento infantil y el grande, debido a que los bomberos no podían estar en todos los sitios donde se les necesitaba. ¡Vaya faena! Menos mal que muchos de los valencianos ya han iniciado la cuenta atrás para ver los días que faltan para las Fallas del año que viene. Je, je, je...