Sábado, 21 de octubre de 2017
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¡Papá, soy artista!

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Mal momento eligió un niño de cuatro años para mostrar sus dotes como pintor. En un viaje de China a Corea del Norte, el pequeño cogió el pasaporte de su padre y lo dejó hecho un cuadro. Cuando llegó a la aduana, el padre no pudo pasar el control ya que para su sorpresa su pasaporte estaba irreconocible. ¡Imagínate la cara que se le quedó cuando vio la obra de su hijo! Lo peor de todo, es que al no verse bien ni su cara ni los datos en su documento, fue retenido hasta que las autoridades pudieron comprobar la autenticidad del pasaporte. ¡Vaya faena!