Miércoles, 13 de diciembre de 2017
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Libélulas drones

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Has leído bien y actualmente es considerado el dron más pequeño del mundo. Conocíamos las aguilas cazadrones y los drones socorristas pero ¡¡el DragonflEye, (libélula y ojo en inglés) supera la ficción!! Lo han creado unos ingenieros del Laboratorio Charles Stark Draper colocando una cámara minúscula sobre una libélula de tal forma que cuando esté volando pueda captar vídeos sin hacer absolutamente ningún ruido y entrar en los sitios más difíciles de llegar. Además llevan unas placas solares minúsculas para que no sea necesario una batería. ¡Es la perfecta unión de la tecnología con la naturaleza!

Parece ser que las libélulas tienen unas neuronas especiales en su médula espinal que reaccionan a ciertos impulsos luminosos, consiguiendo hacerle volar en la dirección que quieras mientras va grabando. El objetivo es tener la mayor información posible de lugares donde el dron no puede entrar o no son seguros para las personas. ¡Impresionante!