Sábado, 21 de octubre de 2017
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DANI BURÓN

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EL GANCHO entrevista a Dani Burón, el chico que hizo el Camino de Santiago en Monociclo por una buena causa. ¡No te la pierdas!

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¿Cómo surge hacer el Camino de Santiago en un monociclo?
Pues surge de mi afición por los monociclos que empezó cuando vivía en Alemania, allí compré uno pero nunca llegué a aprender. Cuando volví a España lo volví a intentar con muchas ganas y desde ese momento voy siempre en monociclo. La idea de hacer el Camino viene de realizar un reto personal que además pueda ayudar a los demás y que es además un homenaje para alguien especial que no me podía acompañar.

¿Y por qué se llama el proyecto “Santiciclo”? ¿A qué tipo de proyectos se van a destinar los donativos?
Se llama Santiciclo porque es la unión entre ir a SANTIago en monoCICLO. Quiero intentar ayudar a la mayor cantidad de gente posible, por eso los donativos pueden ser para 3 ONGs con proyectos diferentes: Médicos sin Fronteras, que busca curar a la gente, Payasos sin Fronteras, que busca alegrar allí donde hay tristeza y Greenpeace que nos recuerda cuidar el planeta.

¿Has aprendido tú solo a montar o hay una escuela para esto?
Me ayudaron un poco en la asociación de circo cordobesa, pero realmente aprender a montar en monociclo es algo que se basa en el trabajo constante de uno mismo. Aunque hay que decir que los consejos vienen bien sobre todo al principio y a la hora de aprender trucos pero sin un esfuerzo personal sería imposible.

¿Qué es lo más importante para ser un buen “monociclista”?
El equilibrio lo es todo, eso y no tener miedo a caerte ya que más tarde o más temprano te vas a caer. La constancia también es importante ya que aunque lo veas imposible al principio todo es cuestión de seguir intentándolo hasta conseguirlo. Hay gente que tarda muy poco en aprender, otros tardan más, pero sólo los que practican con ilusión y sin desanimarse son los que llegan a ser buenos.

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¿Dónde empezaste el Camino?
Empecé en Roncesvalles, la primera etapa que empieza en España del Camino de Santiago francés. Hasta Santiago desde allí con más de 740km y luego hasta Fisterra otros 90 y hasta Muxía otros 33.

¿Cuánto tiempo has tardado en realizar este curioso viaje?
Pues unas 5 semanas aunque tuve que pararme un par de días para recuperarme de dos lesiones y luego en Santiago 2 días más para esperar a que lloviera un poco menos, realizar gestiones y reparar mi monociclo que estaba pinchado y con los radios flojos.

¿Cuántas horas has pedaleado a diario?
Ha habido días que en 3 horas y media ya había hecho 25km, mientras que otras veces tardé casi 7 horas en hacer lo mismo. Depende mucho del terreno y sobre todo de las veces que me paro ya que muchas veces descansaba a comer algo o hacía muchas fotos y vídeos en 3 dimensiones.

¿Te ha acompañado alguien en algún momento del Camino?
En el Camino siempre te encuentras con gente, aunque al ir en monociclo es muy difícil que alguien pueda acompañarte todo el rato porque voy más rápido que a pie pero más lento que en bici. Algunos trayectos cortos me han acompañado bicis que me han ayudado a grabarme en vídeo, otras veces he andado un poco con algún peregrino a pie y muchas veces cuando llegaba a un sitio me encontraba a amigos que fui conociendo durante esos días. Quizás quien más me acompañó fue un alemán muy simpático llamado Uwe que me ayudó con un pinchazo y luego recorrimos juntos una etapa completa de más de 20km.

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¿Qué se necesita para realizar esta aventura, además del monociclo?
Pues paciencia e ilusión. En sí lo más fácil ha sido montar en monociclo y mientras pedaleaba era cuando descansaba ya que además de ir en monociclo lo he grabado todo en 3d, he realizado medidas de polución del aire y del agua e incluso tenía que trabajar escribiendo en el blog www.gizmodo.es donde trabajo. Cada vez que llegaba a un albergue tenía que poner a cargar la mitad de las más de 20 baterías que llevaba encima, hacer copias de seguridad de los datos, hacer entrevistas, vídeos y fotos de los pueblos, y con el poco tiempo que me quedaba libre ducharme, comer y dormir. Muchos días he tenido que dormir 5 horas y normalmente siempre era el último peregrino en acostarme y de los primeros en levantarme.

En las bicis hay cestas, pero en un monociclo, ¿dónde llevas todas las cosas?
Pues lo llevo encima todo con una mochila, que además pesaba 13kilos. El monociclo además pesa 8kg con todo lo que le he puesto y todo lo que llevo encima unos 3kg, todo junto son unos 24kg y yo pesaba al iniciar el viaje 65, por lo que era como estar llevando más de la tercera parte de mi mismo. Además para llevar todo el equipo de repuestos, mi ordenador y algunas cosas más, una empresa tenía que llevarme otra mochila de 20kg y otra de 12kg a cada albergue, por lo que tenía que planificarlo todo muy bien y aunque estuviera muy cansado tenía que llegar siempre a mi destino.

¿Es más duro que en bicicleta?
Sin ninguna duda es mucho más duro que en bici e incluso que a pie. Hay que mantener constantemente el equilibrio y fui siempre por caminos y no por carretera, por lo que tenía que estar siempre atento al terreno y las piedras. Además, la rueda sólo se mueve si pedaleo, por lo que al contrario que con una bici no tengo nunca descanso, ni siquiera cuesta abajo. Y para hacer las cosas más “divertidas” a veces los caminos eran realmente peligrosos con cuestas muy inclinadas y piedras sueltas, todo unido a llevar una mochila de 13kg y además, a veces grabar con una mano lo ha hecho muy complicado en algunas partes.

¿Comías montado en el monociclo?
Beber sí, pero comer no, no es que no se pudiera pero no era necesario y aunque he comido muchos bocatas siempre se agradece poder comer alguna vez que otra algo caliente sentado en una silla sin ningún tipo de ruedas. De todas maneras siempre llevaba comida encima y he comido muchas veces en medio de bosques o mesetas ya que ir en monociclo exige mucho esfuerzo físico y se gasta mucha energía.

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¿Dónde lo dejabas por las noches?
Normalmente siempre he dormido en albergues por lo que o lo dejaba en las zonas que tenían para bicis o cuando no había o no cabía, porque la rueda de mi monociclo es más ancha que la de una bici normal, lo dejaba al lado de mi cama en plan mascota.

¿Qué te decía la gente que te veía pasar?
Pues como tenía auriculares puestos muchas veces no los oía, pero normalmente la gente se asombraba, me saludaba con mucho cariño, me aplaudía, se reía o simplemente se quedaba sin palabras ya que con el casco, las protecciones, las cámaras y el monociclo parezco una especie de superhéroe extraño. Eso sí, cuando iba por una zona de piedras se quedaban impresionados de que cruzara por sitios tan complicados.

De todo el Camino…

La etapa más divertida:
Mi etapa con el alemán Uwe en bicicleta, fue la única vez que fui durante toda la etapa acompañado y aunque fui más lento de lo normal la verdad es que ir con alguien con el que puedes hablar lo hace todo más llevadero y divertido.

La más dura:
La bajada de Foncebadón a Ponferrada a pesar de no ser especialmente complicada me cansó mucho y llegué prácticamente de noche, luego tuve que llevar las mochilas de un hotel al albergue ya que al ser municipal no podían dejarme las mochilas allí.

La más bonita:
No te sabría decir, todas las etapas han sido bonitas en cierto modo, quizás la primera porque fue cuando me di cuenta de que todo el proyecto era por fin una realidad y ya estaba allí comprobando que era capaz de hacerlo y luego también fue muy especial cuando llegué a Santiago, pude ver la catedral y darme cuenta de que lo había conseguido.

La más especial:
A pesar de la lluvia y lo complicado que fue, lo más especial para mí ha sido ir de Fisterra a Muxía ya que era una promesa que tenía pendiente y un momento para recordar, pensar y darme cuenta de la enorme suerte que he tenido de poder hacer todo este reto realidad.

¿Qué es lo primero que has sentido y que has hecho cuando has llegado a Santiago?
Pues estaba muy feliz y orgulloso porque cuando tuve mi primer accidente el primer día y tuve que ir cojeando, la verdad es que creía que no lo iba a conseguir, pero a pesar del dolor y el cansancio no me he dado por vencido y he seguido adelante. Lo primero que hice al llegar fue como siempre grabarlo en vídeo y luego ir a por mi merecida Compostela.

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¿Se lo recomendarías a los niños?
He visto padres incluso con bebés de 9 meses haciendo el camino y bastante niños muy felices andando con sus padres. Tal vez 750km sean demasiados pero los 100 últimos kilómetros pueden hacerlos niños y adultos de todas las edades y haciéndolo poco a poco todo es posible.

Después de esta increíble experiencia, ¿ha merecido la pena? ¿Y se ha recaudado lo que esperabas?
A mí por supuesto que me ha merecido la pena, ha sido una gran experiencia y he aprendido muchísimo. Lo de la recaudación todavía no sé cómo ha ido ya que se dona directamente a las ONGs, hasta que no me lo comuniquen no lo sabré.

¿Te planteas un nuevo reto?
Quiero hacer el peregrinaje de los 88 templos en Japón, pero antes tengo que terminar muchas cosas de Santiciclo como por ejemplo editar los vídeos, escribir los libros y subir a la página todas las fotografías.

¿A qué te dedicas cuando no estás recorriendo kilómetros con tu monociclo?
Pues soy ingeniero industrial e informático, tengo mi propia empresa y trabajo como redactor del blog de tecnología www.gizmodo.es aunque a lo largo de mi vida he hecho cosas tan variopintas como actuar de mago mentalista, malabarista de fuego y organizado fiestas medievales. Lo más importante en la vida es sentirse a gusto con uno mismo, buscar cumplir tus sueños y sobre todo ser feliz.