Miércoles, 19 de diciembre de 2018
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Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.

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El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.
Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:
– Mire amigo, ¡jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!
El pasajero le pide disculpas y le dice:
– No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro.
El taxista le dice:
– Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista.
– ¿Y qué hacía antes?
– Fui chófer de carroza funeraria durante 25 años.