Domingo, 26 de marzo de 2017
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En una juguetería, un niño coge un peluche de canguro.

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Va a la caja, le entrega un billete de Monopoly a la cajera y esta le dice amablemente:
– Amor, esto no es dinero de verdad.
Y el niño le contesta:
– Este tampoco es un canguro de verdad.